lunes, 10 de diciembre de 2012

BEETHOVEN, 1813

La única que terminó en 1813 fue La batalla de Vitoria encargada por Maelzel con destino al órgano mecánico pomposamente llamado la "panarmónica". La victoria de Wellington en Vitoria le proporcionó un pretexto de actualidad que aprovechó hasta el límite utilizando el God save the King, el Rule Britania y, para evocar al ejército napoleónico, el Mambrú se fue a la guerra, que ningún francés cantaba.
Como por entonces Maelzel pensaba llevarle con él a Inglaterra, aquel mensaje adulador al pueblo británico le parecía un acto de buena política, aunque el conjunto de la obra -como reconocía- fuese una "estupidez".
Ahora bien, esa "estupidez", orquestada porteriormente con cañonazos obligados, iba a obtener un gran éxito y, claro está, satisfactorios resultados financieros, de los que Maelzel pretendia reservarse la exclusiva.
En el colmo de la mala suerte, Beethoven, que jamás iría a Inglaterra, perdió también el tiempo al dedicar su obra al principe regente, el futuro Jorge IV, quien ni siquiera se dignó acusar recibo, lo que permitió al compositor este comentario final: "¡Por lo menos podía haberme mandado una tortuga o un cuchillo!..."
Sacado del libro de André Gauthier "Beethoven" de ESPASA-CALPE, 1983

domingo, 18 de noviembre de 2012

INFANCIA DE IRADIER

 A las seis de la mañana del 6 de julio de 1854 venia al mundo Manuel Iradier y Bulfi en el número 6 (ahora 3) de la Plaza de España (Plaza Nueva) de Vitoria. Era el quinto de seis hermanos de los que sólo tres, Emilio ( que finalmente se suicidaría en Bilbao tras una vida desgraciada), Rosa y Manuel, sobrevivirían a la infancia.
Cuando el pequeño Iradier era un párvulo de cuatro años de edad perdió a su madre, Amalia Balbina Bulfi, debido a una pulmonía. Al poco también vio partir a su progenitor, Pedro Valentín Iradier, que, incapaz de criar a sus hijos, marchó a Burgos, donde se estableció pocos meses después del deceso de su esposa, sin que se sepa si continuó con su oficio de sastre u ocupado en algún otro negocio. Falleció poco después. Así que Manuel Iradier tuvo una infancia marcada por la orfandad, que ayudó a convertirlo en un niño solitario y soñador. Tras la desaparición de sus progenitores, Iradier y sus hermanos pasaron a habitar en la calle Postas, en el piso más alto de una casa que pertenecía a sus acaudalados tios paternos, Eusebio Iradier Arce y Vicenta Medrano. Se trataba de una pareja estricta y de arraigadas creencias religiosas que se empeñó desde un principio en que su sobrino menor, el pequeño Manuel, se convirtiera en sacerdote, y a este empeño orientaron sus esfuerzos. Casi desde un primer momento, al parecer, sus tíos enviaron a Iradier al Cantábrico -a Mundaka-, donde se educó bajo los auspicios de un cura severo cuya labor era orientar al niño hacia la carrera eclesiástica. No escaseaban los castigos físicos y la mano dura. Si embargo, el clérigo y los tutores erraron en sus predicciones. Sólo consiguieron que, deseoso de una libertad que no conoció en sus primeros años, Iradier dirigiera sus ensoñaciones y anhelos al horizonte del mar, estimulado sin duda por las leyendas de los marineros y pescadores entre los que jugó y creció. Para desesperación de sus parientes, la voluntad de Iradier era más férrea cada día. Regresó a Vitoria y no cejó hasta que le permitieron matricularse en el Instituto de Segunda Enseñanza en septiembre de 1865; tenía once años y su imaginación y capacidad para tomar decisiones excedían ampliamente las del resto de infante de su edad.
 Sacado del libro Apuntes de la Guinea de Miguel Gutiérrez Garitano IKUSAGER EDICIONES SA 2011

jueves, 1 de noviembre de 2012

INICIOS DE LA RECONQUISTA

En el "Ajbar Machmua", podemos leer como el emir Uqba (734-741) "conquistó todo el país hasta llegar a Narbona, y se hizó dueño de Galicia, Alava y Pamplona".
No ha de interpretarse como sometimiento de Álava a los musulmanes. Los árabes se limitaron en aquella ocasión a conseguir la capitulación de los habitantes de aquellas tierras y a imponerles una serie de tributos. Las aceifas o expediciones guerreras de los musulmanes se repetian ininterrumpidamente, lo que podría significar que los alaveses dejaron pronto de pagar los tributos y que los musulmanes no llegaron a establecer un dominio estable sobre la zona.
Alava en esta época seria una avanzada del reino astur. Los habitantes de la Llanada alavesa tenían el enemigo a tan sólo 20 kilómetros, es decir, al otro lado de las Conchas de Haro.
Según las crónicas, Alfonso I (739-757) era hijo del duque de Cantabria y este ducado parecía extenderse hasta Álava. Pronto estas relaciones se fortalecieron debido al papel fronterizo que jugaría Álava frente al Islam. La "Crónica de Alfonso III" menciona campañas de Alfonso I que tienen lugar en suelo alavés y los textos árabes nos narran multitud de aceifas contra Álava y al-Quilé o Castilla. El  cronista árabe Ibn Idhari escribe: "Y en el año 208 (823) tuvo lugar la algazua de Alaba y Al-Quile, que la algazuó Abdylcarim Aben Abd-I-Guahid en la expedición de verano, y acampó en el seguer (Ribera del Ebro), y se le juntaron los ejércitos del Islam y anduvieron en variedad de pareceres sobre por cual puerta harían la entrada a la casa de la cristiandad, y acordaron que tuviese lugar por la puerta de Alaba, puesto que era aquella puerta la más peligrosa para el enemigo y más inexpugnable por su dueño, y descendieron por una garganta que se llama Guerniq, detrás de la cual había una llanura donde tenía el enemigo sus almacenes y provisiones; y cayeron las gentes del ejército sobre aquellos llanos y los tomaron, y en cuanto a las provisiones de aquellos almacenes se apoderaron de ellas, causando, además, la desolación de todos los lugares habitados y alquerías que hallaron desiertas por donde pasaban, y salieron los muslimes gananciosos y triunfantes".
Fueron muchas las aceifas y su repetición fue continua, lo que viene a demosrar la insumisión del territorio.
Entre los años 767 y 886 las crónicas árabes registran veintiuna aceifas.
Fruela I (757-769) tuvó que aplastar una sublevación de los vascones que acabó en matrimonio político. Durante su estancia en Álava, Fruela hizó prisionera a la vascona Munia, a la que lleva consigo a Asturias y con la que después casará. El hijo de ambos Alfonso II "El Casto" (791-842), destronado durante el reinado de su tío Mauregato (783-789), se tiene que refugiar en Álava entre los parientes de su madre hasta que, de nuevo, vuelva a ser elevado al trono.
La boda de Munia con el rey Fruela nos habla de la importancia de la familia de ésta, lo que nos permite imaginar la existencia de familias y personajes principales en Álava. La defensa del territorio alavés a los ataques del Islam, durante el siglo y medio largo en que la frontera estuvo al sur de Alava, nos permite comprender mejor el nacimiento del condado de Álava.
Sacado del libro HISTORIA DE ALAVA. TOMO 1 de los Orígenes a la Epoca Foral. Fernando García de Cortazar- Manuel Montero- Juan Mº Betanzos- Severino Sanchez. Editorial TXERTOA 1986
P.D. La algazúa es el saqueo, algazuó es saqueó. Ésta palabra se utilizaba en la toma de Granada.

domingo, 21 de octubre de 2012

JUAN JOSÉ DÍAZ DE ESPADA Y FERNÁNDEZ DE LANDA

Nació el 20 de abril de 1756 en Arroyabe (Álava). Hijo de Andrés Díaz de Espada y Maria Fernández de Landa.
Fue 32 años Obispo de La Habana.
es.wikipedia.org/wiki/Juan_José_Díaz_de_Espada

Murió el 13 de agosto de 1832 en La Habana
P.D.: Se permiten comentarios de los asistentes al Simposium
El Cementerio Espada fue el primer cementerio habanero en.wikipedia.org/wiki/Espada_Cemetery
Mirar en mipais.cuba.cu curiosidades y primer cementerio habanero

sábado, 6 de octubre de 2012

JACINTO DE ESQUÍVEL Y UGALDE

Profesó en Vitoria en la Orden de Santo Domingo en 1611. Fue profesor de filosofía en el Colegio de San Gregorio de Valladolid. En 1625 fue destinado a Manila y desde allí pasó como misionero a Formosa en 1630. Tradujo a la lengua de esta isla el "Catecismo romano" y escribió una "Memoria de las cosas pertinentes a la isla Hermosa", cuyo manuscrito se conservó en el convento de los domínicos de Manila. Esquível  pasa por autor del "Vocabulario de Japón.... en castellano" (Manila 1630), aunque lo que hizo fue adaptar al castellano un diccionario anterior japonés-portugués. Murió el 9 de agosto de 1633, asesinado en el pequeño navío que le trasladaba a Japón. Había nacido en Vitoria el 30 de diciembre de 1595. En 1631 se publicó en Barcelona su "Breve relación de la gran crueldad de los indios y moros contra los predicadores evangelicos domínicos y cofrades del rosario en Filipinas, Japón e Indias Orientales".
P.D.: En este blog hay una entrada sobre Beato Tomás de Zumarraga que estuvo en Japón, y para saber un poco de japonés mirar el blog http://breveguiajapones.blogspot.com

sábado, 22 de septiembre de 2012

LA MORA DE ZALDIARAN

Hace muchos, muchos años, el castillo de Zaldiaran, en Alava, era una hermosa edificación de la que hoy, desgraciadamente, sólo quedan las ruinas.
Don Pedro, señor del castillo, era respetado y amado por sus gentes debido a su valor y buen hacer en la defensa y administración de las tierras que gobernaba. Estaba casado con Doña Asona y su vida transcurría plácidamente.
Pero, después de un largo período de paz los moros que ocupaban la zona de la Rioja volvieron a penetrar en Alava y el señor de Zaldiaran, al igual que otros muchos, tuvo que disponer a sus hombres para la lucha.
Don Pedro se distinguía por su bravura al entrar en combate con el enemigo. Siempre iba a la cabeza de los suyos y nunca permitía que otro ocupase su lugar en los momentos de peligro. Pero un día durante un combate especialmente duro, fue herido por un moro que le atravesó el costado con su lanza. El caballero cayó del caballo sin sentido. Al ver a su señor en el suelo cubierto de sangre, sus soldados le creyeron muerto y emprendieron la retirada. Pronto llegó la mala noticia al castillo de Zaldiaran y todos lloraron con Doña Asona la muerte de tan querido señor.
Don Pedro abrió los ojos, intentó moverse pero el dolor del costado se lo impidió.
-No te muevas, la herida no se ha cerrado.
La que así le hablaba era una joven mora, hermosa como un sueño, que le sonreía mientras le arreglaba las sábanas. Don Pedro intentó hablar pero tenía la boca seca.
-No hables. Estas en una fortaleza de los Banu Kasi y temo que tendrás que quedarte aquí durante mucho tiempo.
El señor de Zaldiaran se curó pero lo mantuvieron como rehén al igual que a otros caballeros alaveses cogidos prisioneros. Durante cuatro largos años estuvo Don Pedro en aquella fortaleza sin poder comunicarse con los suyos y le hubiera resultado muy duro el cautiverio si no hubiera sido por la joven mora que le había cuidado. Era tan dulce y tan hermosa que Don Pedro no tardó en enamorarse de ella. De aquellos amores nacieron dos niños y el caballero llegó a olvidar su casa y su esposa, Doña Asona, que, en Zaldiaran, lloraba su perdida.
Pero al igual que llegó la guerra, llegó la paz y los rehenes fueron liberados. Don Pedro sintió una gran necesidad de regresar a su hogar.
Partió pues, no sin antes prometerle a su amada que regresaría para buscarla a ella y a los niños. La mora le vió marcharse con lágrimas en los ojos.
El regreso de Don Pedro de Zaldiaran fue una fiesta. Doña Asona no cabía en sí de felicidad; los parientes y amigos y todas las personas del castillo festejaron durante muchos días la vuelta del que creían muerto.
Don Pedro no volvió a acordarse de su otra mujer, la mora, y de los hijos que había tenido con ella. Dejó el castillo y se fue a vivir a Gasteiz en donde ocupó un cargo importante al lado del Conde de Alava.
Pero la mora no le había olvidado. Esperó el regreso de su amado.
Esperó y esperó y pasaron otros cuatro años. Entonces decidió ir en su busca. Cogió a sus hijos y se encaminó por tierras alavesas hasta llegar al castillo de Zaldiaran. El castillo estaba deshabitado.
-Esta es su casa y algún día volverá y nosotros estaremos aquí.
Pensó la mora y se sentó a esperarle en los escalones de la entrada.
Pero Don Pedro no volvió.
Pasaron muchos años, siglos. Un día, una pastora que andaba con su rebaño por los alrededores de las ruinas del castillo vió algo que le dejo asombrada: allí, en lo que antaño había sido la puerta principal, estaba sentada una señora y a su lado dos niños jugaban tranquilamente. Los tres llevaban unas ropas extrañas y la señora se peinaba sus largos cabellos negros con un peine de oro que brillaba al sol. La pastora se acercó llena de curiosidad pero, en cuanto la vieron, los tres desaparecieron entre las ruinas. La joven cogió el peine de oro que, en la huida, había olvidado la extraña dama. Lamó pero nadie le contestó así que se guardo el peine y fue a recoger el rebaño para volver a casa.
No había andado ni cien metros cuando oyó una voz que le decía:
-Dame mi peinedere.
Al volverse vió que la mora le seguía. Sintió miedo y echó a correr pero la mora le seguía, siempre a la misma distancia, repitiendo:
-Dame mi peinedere.
La pastora tiró el peine al suelo y siguió corriendo sin volver la vista atrás.
Desde entonces, muchos han sido los que han querido ver a la mora y a sus hijos pero no lo han conseguido.
Sacado del libro "Leyendas Vascas: Alava" Recopilación: Ittxaropena M. de Lezea. EREIN. 1988.
P.D.: Don Miguel de Barandiaran habla de esta mora en su libro "El Mundo en la Mente Popular Vasca"

HACE 200 AÑOS

En 1812 una parte del poder público se decide al final por oponerse a los franceses. El 27 de mayo, la Diputación reunida en Tertanga (cerca de Orduña) responde afirmativamente a las invitaciones de la Junta Central y Consejo de Regencia -organismos ambos de carácter antifrancés- y apuesta por la oposición institucional. La creación de una Junta Provincial paralela aisla en la capital el poder "legal" francés. Mientras, en la provincia, la Junta y la guerrilla dominan toda la situación. Vitoria llega a quedar bloqueada, lo que acentuará aún más las dificultades de racionamiento, 1812 será llamado "el año del hambre", aunque esta designación ha de generalizarse a toda la península.
La Diputación paralela elegirá presidente al general Alava, y mandará representación a las Cortes de Cádiz en la persona del diputado Manuel Aróstegui.
Sacado del Tomo 3 de "Alava en sus manos" Caja Provincial de Alava 1983

lunes, 10 de septiembre de 2012

JOSE LUIS GONZÁLEZ DE VIÑASPRE GASTEIZKO "FATXADAGILEAREN" OMENEZ

Las "fachadas" eran unas pinturas de enormes dimensiones que se colocan sobre la fachada del edificio que acogia la sala de proyecciones cinematográficas, normalmente sobre su entrada principal. La iconografía que recogian era semejante a la concebida por otros diseñadores para el cartel. Para esta función los pintores no eran creativos, y sólo podían permitirse alguna licencia en el uso del color; en todo caso, eran especialistas en esta clase de trabajo. El soporte era lona o papel y, más raramente, tableros de madera. Los realizados en lona o tablero se ocultaban tras nuevos repintados, pues el soporte se reutilizaba. Los hechos sobre papel, en su gran mayoria se destruian. Es la causa de que se hayan conservado tan pocos ejemplares de ellos. José Luis González de Viñaspre fue el único especialista que existió en Vitoria-Gasteiz.
Una vez utilizadas las "fachadas" y tras la retirada de la pelicula de la pantalla de proyección, en ocasiones, Viñaspre conservaba para sí los fragmentos de los que más satisfecho se habia quedado. Unas veces esos fragmentos incluso los recortaba, silueteando la figura, y otras veces conservaba el panel entero donde estaba incluida la imagen que le agradaba. Tal es el caso de esta Sarita Montiel (157 x 96 cm), vestida de vedette para El último cuplé (España, 1957, dir. Juan de Orduña, 108 min)
Viñaspre hizo una traducción fiel de la imagen de la actriz que proporcionaba uno de los programas de mano editados (al menos fueron dos) para promoción de la pelicula.
La "fachada" de la pelicula Así mueren los valientes (At Gunpoint, USA, 1955, dir. Alfred L. Werker, 81 min.) fue realizada por Viñaspre con unas considerables dimensiones en base a ocho paneles de 200 x 90 cm cada uno, lo que hacia un conjunto  de 200 x 720 cm. Eso le permitia ocupar casi toda la fachada del edificio situado sobre la marquesina de entrada al cine.
La imagen del actor principal, Fred Mac Murray, con la pistola ante su cara, recoge fielmente la imagen que la publicidad daba en el programa de mano. Esta pelicula fue proyectada en el cine Amaya después de 1962 lo que permite suponer que se trataba de un reestreno o de un estreno muy tardío.
Cuando trabajaba para el Teatro Amaya, aparte de la "fachada" pintada correspondiente, a Viñaspre le gustaba realizar figuras de cuerpo entero y escala ligeramente superior al natural, para colocarlas delante de las columnas de la fachada arquitectónica del local, las cuales quedaban ocultas tras sus silueteados personajes. Tal es el caso de esta Liz Taylor (257 x 76 cm) de 1957, vestida de rojo para Gigante (Giant. USA, 1957, dir. George Stevens, 201 min).
Viñaspre, en esta ocasión, se sintió libre para confeccionar la imagen y, así, tomó el cuerpo de la actriz del posado (con el pelo recogido) con el que ésta figuraba en el programa de mano, pero cambió la cabeza al colocar lo que, con melena suelta, facilitaba un mosaico de fotos de la actriz elaborado para la promoción de esta pelicula. Los ojos, finalmente, fueron una "invención" del pintor, que trataba de resumir los diversos y seductores efectos de su mirada.
Sacado del suplemento que hicieron el Artium y El Correo sobre la Exposición Los Gamarra van al cine, que se realizó en el Artium del 18 de octubre del 2007 al 24 de febrero del 2008.



martes, 21 de agosto de 2012

PARAHISTORIAS DE VITORIA

En esta entrada espero la colaboración de todos en los comentarios, y siempre hay que escribir de personajes de Gasteiz que esten muertos.
Se comenta que la Marquesa de Montehermoso fue amante de José Bonaparte (Pepe Botella)
Se dice que Linacero tenía el pene más grande de Vitoria y que media 25 monedas
De Alfredo Donnay se dice que llevaba sus amantes a casa y que en sus últimos años era un viejo verde y tocaba las tetas a las enfermeras.
¡Se abren los comentarios!
¡Aupa!

sábado, 21 de julio de 2012

BEATO TOMÁS DE ZUMÁRRAGA

HIMNO AL BEATO
Cantemos al campeón que por el mundo
derramó la semilla del amor;
cantémosle y resuenen nuestros cantos
en ecos de entusiasta y firme voz
por los yermos que ayer fueron eriales
y hoy son bosques con ricos manantiales,
porque el apóstol predicó allí a Dios.

Había en el Japón muchas tinieblas
y brillaba en Vitoria mucha luz;
en Vitoria vivía un nazareno
y había en el Japón una gran cruz.
Ganoso de hacer día de la noche
el Faro echó sus rayos al Japón
y con ellos marchóse el nazareno
porque la sombra de una Cruz miró.
Bien pronto de la noche hizo penumbra
tras rudo combatir la brava luz,
pero pronto también el Nazareno
fué un cadáver colgado de la cruz.

Cantemos al campeón que por el mundo
derramó la semilla del amor;
cantémosle y resuenen nuestros cantos
en ecos de entusiasta y firme voz
por los yermos que ayer fueron eiales
y hoy son bosques con ricos manantiales,
porque el apóstol predicó allí a Dios.

Paladín de la fe de Jesucristo
cedías al impulso de tu Dios;
Él lo quiso y siguiendo su mandato
cambiaste tu Vitoria por Japón.
Vas a luchar, Tomás, por las doctrinas
que son tus esperanzas y tu fe...
Con la Cruz y el Rosario por emblema
te arrojas los nipones a vener
y venciste, esforzado misionero,
con la ayuda del cielo y tu tesón;
tu cuerpo derrumbóse en el martirio,
pero enhiesto quedóse tu pendón.

Cantemos al campeón que por el mundo
derramó la semilla del amor;
cantémosle y resuenen nuestros cantos
en ecos de entusiaste y firme voz
por los yermos que ayer fueron eriales
y hoy son bosques con ricos manatiales,
porque el apóstol predicó allí a Dios.

Sacado del libro "Vitorianos ilustres" de José Martínez de Marigorta y Ortiz de Zárate

martes, 10 de julio de 2012

TOREO ALAVÉS

Los "charlots" vitorianos y otros toreros de aquí
Artículo publicado por el recordado VENANCIO DEL VAL en el periódico El Correo Español- El Pueblo Vasco, en los años 70, rememorando a los nombres propios que había dado el toreo alavés hasta aquellas fechas.
En distintas épocas han sido conocidos algunos toreros vitorianos y alaveses de más o menos fama. Toreros serios, toreros menos serios y toreros cómicos.
LOS "CHARLOTS"
La primera cuadrilla cómica apareció al poco tiempo de haberse dado a conocer la del levantino Carmelo Tusquellas, remedando al cine que, junto con Rafael Dutrus "Llapisera" y sus botones, antecedieron a las actuales cuadrillas que tratan de imitarles. La vitoriana la formaron tres tipos muy conocidos y populares y, claro es, qué también buenos aficionados: José Huici, "el Jeringa" (muerto tragicamente en un bar de la calle Nueva Dentro), Manuel Martínez de Zuazo "el Tripas" y José Presa, "Presita", el pintor. Era eso por los años 20.
Algunos años después apareció otra cuadrilla que la formaban José Sáez, Eleuterio Suso Navarro "el Tinajas" y Norberto Resa "Cabezarrota".
Ultimamente, ya por los años 40, de manera circunstancial, y dentro de "El Empastre Vitoriano", que dirigió Ernesto Castaños, "Cairéles", formó esta cuadrilla como "Llapisera", acompañado de otros dos que imitaban a Charlot y al "Botones".
Tenemos también referencia de otra cuadrilla bufa que la constituyeron Bernardo Baldeón y otros dos llamados Serapio y Matías.
Además de aquella otra que, con el nombre de "Los Hermanos Marx" constituyeron para la segunda becerrada del "día del Blusa", el año 1946, Felipe Cortés, "Remache", Antonio Ramos y Ángel Hernández, "el Quele, a los que acompañó la actuación de "el Sopo". En alguna otra ocasión intervino Ricardo Arocena, que desde entonces conservaba el sobrenombre de "Tonmix".
TOREROS VITORIANOS
Pero aquí, en Vitoria, y en la provincia, ha habido también toreros serios, y hasta buenos, que vamos a enumerar, Manolo Quejana compuso un pasodoble de carácter taurino en el que, titulado "Los toreros vitorianos", se cita a varios de ellos.
Conocimos a Julián Fernández "Finito de Vitoria", que vivíaen la calle de Los Fueros. Toreaba por los años 20 y anteriores. En 1921 formó la cuadrilla titulada "Juvenil Vitoriana", con Valentín Puente, "Alavesito". Con el primero iban de banderilleros Blas Valdivielso, "Minuto", y Miguel Rodríguez. Con el otro, Isidoro Pérez de Arenaza "Zorrilla", que solía alternar frecuentemente con "Minuto", y Jesús Puente. Como apoderado, representante y sobresaliente les acompañaba el que fue popular agente comercial, Alfredo Gómez Salcedo.
Otros fueron Fernando y Ricardo Calle, habiendo destacado principalmente el primero, que era zapatero de oficio. Fue excelente banderillero. Toreó durante 16 años desde sus 19. El otro ebanista, fue bastante bueno.
Santos Ruiz de Trocóniz fue el que coleó al toro "Arbolario" cuando éste salió al tendido en los primeros años de la Plaza de Toros. Toreaba bien de capa, era buen retahilero y peor muletero y estoqueador Ejerció el toreo por espacio de 20 años.
También conocimos a los Hermanos Justo y Rafael García, distinguidos por "Los gitanillos de Vitoria" y con los que durante algún tiempo también alternó otro hermano llamado Pablo.
No debiera ser muy bueno "Parrao II" al que un día del año 1909 unos mozalbetes le cortaron "lo único que tenía de torero: la coleta".
Otros toreros vitorianos han sido: Manuel Legaña, Fidel Larrea, "Morenito de Vitoria", Miguel Ullibarri, "Belmonte II", Victor García "Pacorrillo", Teodoro ulnes, Eguiluz, Zalama y, en tiempos más cercanos a los 70, José Luis Llorente.
DOMINGO ZAITEGUI
También hubo un picador vitoriano llamado Domingo Zaitegui. Aparte de Enrique Orive que, aunque baracaldés, se le ha considerado como vitoriano. Modernamente y en tiempos ya alejados ha habido buen número de vitorianos que se ensayaron en los ruedos, habiendo tomado parte en diversos festivales, pudiendo citar a Luis Barrera, "Barrerita", no mencionando a otros que no alcanzaron la profesionalidad. Si hacemos referencia a Manuel Cámara y a Segundo Arana, igualmente "vitorianizados.
TOREROS ALAVESES
Entre los toreros de esta tierra sobresalen por su categoría Tomás Mazantini, de Llodio, hermano del más famoso torero Luis; Antonio Pérez, "Ostión", de Laguardia, excelente banderillero de la cuadrilla de "Lagartijo" y sus paisanos Cecilio Isasi "El Alavés" y el picador Alcarraz.
Por tener, hasta una rejoneadora, que actuaba hasta mediados  del siglo XIX: Atanasia Marco Berricoechea. Y ahora (en los 70) Maite Aldazábal.
Sacado de EL PENSAMIENTO ALAVES EDICIÓN ESPECIAL CENTROS SOCIOCULTURALES DE MAYORES Vitoria-Gasteiz 31 de mayo de 2007
Sobre el novillero "El Sputnik" mirar en http://vitoriano-gasteiztarra.blogspot.com/

sábado, 30 de junio de 2012

RICARDO III EN ALAVA O LA PUBLICIDAD EN EL SIGLO XIV

La suerte de los reyes vencidos no debía ser envidiable. Shakespeare nos presenta a Ricardo III de Inglaterra, después de la batalla de Bosworth, gritando desesperadamente: "¡Un caballo, un caballo, mi reino por un caballo!". No lo consiguió y fue muerto por su pariente el Conde de Richmond, primer rey de la casa de Tudor.
Si Ricardo III hubiera vivido un siglo antes, y sobre todo si hubiera reinado en Alava, tal vez habría salvado la vida y el reino, porque los alaveses del siglo XIV se habian especializado en una actividad tan singular como proporcionar caballos al rey después de una derrota. Al parecer, dos reyes de Castilla, Enrique II y su hijo Juan I, debieron su salvación al sacrificio de dos hidalgos alaveses, Ruy Fernández de Gaona y Pedro González de Mendoza. Un sacrificio bien recompensado, pero no con un reino, como prometía Ricardo III.
El primer suceso tuvo lugar en 1368, después de la desastrosa batalla de Nájera, en la que Pedro El Cruel, ayudado por el Príncipe Negro, derrotó completamente a su hermano. Gaona cedió su caballo a don Enrique, que gracias a él pudo llegar a Aragón y desde allí a Francia, sirviéndole de guía don Pedro de Luna, el futuro Antipapa.
Parecía que la batalla de Nájera había resuelto definitivamente el pleito dinástico, pero los errores de don Pedro fueron tan graves que dos años después perdía el reino y la vida, tras la batalla de Montiel. En 1370, el nuevo rey recompensaba a Gaona, cediéndole algunas propiedades en el Valle de Arana. Probablemente merecía mucho más. Había salvado a su Señor de una muerte segura, no sólo por el carácter de don Pedro, sino porque el objeto declarado de la campaña era la eliminación física del pretendiente. No se puede decir que don Enrique, más tarde llamado el de las Mercedes, fuera precisamente pródigo con Ruy Fernández de Gaona.
Pedro González de Mendoza, hijo de un firmante del Pacto de Arriaga, estaba casado con una hermana del futuro Canciller Ayala. Juntó con él combatió en la batalla de Nájera, donde cayó prisionero, sin mayores consecuencias. Fue nombrado Mayordomo del Infante don Juan y siguió siéndolo después de su ascención al trono, acompañó a Juan I en la expedición a Portugal y murió en la batalla de Aljubarrota. Un romance muy popular narra cómo Mendoza obligó al rey a montar en su propio caballo, para que pudiera escapar.
Si el caballo vos han muerto
subid rey en mi caballo.
Si en pie no podeis tenervos
llegad, subirvos he en brazos
Sin embargo, algunos dudan de la veracidad del romance, ya que es extraño eue el Canciller, en su crónica, olvidara mencionar esa proeza de su cuñado.
Verdadero o falso, en este caso las mercedes reales se acumularon sobre los descendientes de don Pedro. Su hijo fue Almirante Mayor de la Mar y casó con una hija ilegítima del rey, su nieto fue Marqués de Santillana y su biznieto el primer Duque del infantado.
No cabe duda de que los Mendoza tenían un sentido de la publicidad, del que carecían por completo los Gaona.
MANUEL MARIA DE URIARTE ZULUETA
Sacado de los PAPELES DE OPINION LANDAZURI, SOCIEDAD LANDAZURI nº 2 diciembre 1993

miércoles, 30 de mayo de 2012

ALFREDO DONNAY GÓMEZ (Vitoria, 21.01.1894-1.03.1986)

Sus canciones reflejan la vida cotidiana y el paisaje de los alaveses de su tiempo, a partir de esquemas sencillos y letras pegadizas. Tras una breve estancia en Argentina, donde trabajó como ayudante de relojero, regresó a su ciudad natal en 1914. Aficionado a la lectura y, sobre todo, a la poesía, comenzó a componer para las bandas y grupos que animaban las calles durante las fiestas de Carnaval. Los soñadores, Gitanos andaluces, Los Marinos, a finales de los años diez; y, Los Incas o Los Chinos, durante la República eran los nombres de algunas comparsas que tararearon sus canciones: "Somos los Incas/ bastante civilizados/ tanto que la carne humana/ ya no queremos comer;/ pero al llegar a Vitoria/ y contemplar sus mujeres...". Esa afición había cobrado tintes más elaborados a partir de la composición, en 1922, de Desde lejos, conocida por sus primeras estrofas: "Blancas como palomas/ se ven las casas allá en la aldea..."
En 1929 pasó a formar parte de la cuerda de tenores del recién fundado Orfeón Vitoriano, a las ordenes de Joaquín Eseberri Etxegibel. Durante los años treinta publicó Senderos de ilusión, reeditado en 1974. A este librito siguieron otros: Canciones (1942), Nuevas y viejas canciones alavesas (1951) y Mis canciones. Su discografía incluye Voces vascas y Voces y txistus, de la Coral Manuel Iradier, y Arabatik y Arabako Abestiak del grupo Gallur. En 1975 le fue otorgado un "Celedón de Oro". De entre sus más de doscientas composiciones destacan las tituladas: Del Solar Alavés, Viejo Molino, Al barrio de San Martín, La canción de las loinas, Marcha de los montañeros alaveses e Himno del Deportivo Alavés. Fundó el coro La Armonía.
Autodidacta, como tantos trabajadores de su generación, lo fue no sólo en la actividad musical sino también en otra afición, la lectura. Su colección de libros mereció en 1933 el Premio Nacional a la mejor biblioteca de un obrero. Intervino activamente en 1918 en la fundación de la Sociedad del Gremio de la Madera (estaba considerado un reputado barnizador), desde donde dirigió una huelga del sector. En 1920 fundó junto con otros compañeros la sección vitoriana de la otrora importante Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Durante dos años se destacó como dirigente de esta organización anarcosindicalista, siendo habituales sus escritos en el semanario, editado en Bilbao, Solidaridad Obrera. Tras su encarcelamiento debido a la lucha sindical, abandonó la confederación libertaria poco antes de la dictadura de Primo de Rivera. Durante el período democrático (1931-36), participó en los sectores progresistas. Dirigió Caras y caretas.
Bibliografía:
Alavés, J. ""Barrio de San Martín", de Alfredo Donnay" Gasteiz 1973
Canciones de A. Donnay. Caja de Ahorros de Vitoria. Vitoria-Gasteiz 1989
Fraile, M. A. "Los setenta y nueve años de Alfredo Donnay" Norte Express 24-1-1973
Gutiérrez, C. "Fallece Alfredo Donnay, autor de más de doscientos temas populares que cantaron a Alava". El Correo Español, 2-3-1986.
Rivera Blanco, A. La ciudad levítica. Diputación de Álava. Vitoria-Gasteiz, 1992, 489 pp.
Sáenz de Ugarte. J. L. "Alfredo Donnay, el último babazorro" Gasteiz 1986
Sacado del libro "100 alaveses" de Angel Martinez Salazar. Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz 1999
AL BARRIO DE SAN MARTÍN
Letra de Alfredo Donnay           (Marcha)
Tiene Vitoria
mil bellezas que admirar
plazas, jardines y paseos
orgullo de la Ciudad;
templos y calles muy hermosas
y una Florida sin par
y entre los barrios que tiene
hay uno que es popular
San Martíb, barrio de San Martín
con cariño te miro al pasar,
San Martín, barrio de San Martín
cuando voy la Llanada a admirar
eres tú barrio de San Martín
barrio alegre, castizo y popular.
San Martín, lindo barrio alavés
yo quisiera poder en tu seno morar.
Barrio de San Martín
para mí eres el barrio ideal
porque hay nobleza en tí
y mirando a la Llanada estás.
Yo quisiera poder,
en tu seno vivir y soñar,
eres para mi el preferido
y por eso te vengo a cantar.
BLANCAS COMO PALOMAS
Letra de Alfredo Donnay        (Habanera)
Blancas como palomas
se ven las casas allá en la aldea;
salen del campanario
notas de bronce que hasta mi llegan,
aires suaves de mayo
traen a mi mente recordación,
de ti mujer ingrata, de ojos muy bellos
de ti mujer ingrata,
por quien padece mi corazón.
Después cuando la tarde
muere en el occidente
y el sol al acultarse
deja el valle sin luz;
retorno hacia la aldea
pensando en tu hermosura
contemplo tus ventanas
hermosa criatura
me alejo tristemente
pensando sólo en ti.
DEL SOLAR ALAVES
Letra de Alfredo Donnay       (Habanera)
Tiene Vitoria
en su Llanada
bellos parajes
que hacen soñar,
pueblos alegres
montes y valles
donde va el alma
donde va el alma paz a buscar.
Uno de los más bellos
paisajes alaveses
se encuentra en Crispijana
delicioso lugar;
tiene en su bosque el rio
remansos lagunares,
donde riza las aguas
el céfiro al pasar.
Vamos bien mio que allá en el bosque
es más hermosa la soledad
sólo el silencio turban alegres
los pajarillos con su cantar;
vamos bien mio, que junto al rio
yo mis amores te cantaré,
y entre mis brazos feliz amante
como a una diosa te adoraré.
HIMNO AL DEPORTIVO ALAVÉS
Letra de Alfredo Donnay
Bravo equipo albiazul
que resurges potente otra vez
recordando la gloria
de aquel gran Deportivo Alavés;
Vitoria ha puesto en ti
su esperanza y su gran ilusión,
para que llegues a ser
de tu grupo algún día campeón.
Animo pues valiente Deportivo,
ánimo pues con entusiasmo hay que luchar,
para lograr de nuevo aquellos triunfos
que dieron gloria al equipo y la Ciudad;
ánimo pues valiente Deportivo,
poned coraje y nobleza al pelear.
Vitoria entera te aplaude y acompaña
para poder el gran triunfo alcanzar.
VITORIA MÍA
Letra de Alfredo Donnay
Vitoria mía
que al cielo elevas tus torres,
Vitoria de mis amores
que haces al alma soñar;
tus paseos solitarios
tan bellos y evocadores,
sirven para mis dolores
como un lenitivo
que me hace olvidar.
Por tu campiña
fértil y risueña,
va el rio diciendo
su monologar;
y en sus orillas
sueña el alma mía
viendo de las aguas
el lento pasar.

sábado, 12 de mayo de 2012

VITORIA, 21 DE JUNIO DE 1813

VISITAS GUIADAS AL CAMPO DE BATALLA
SABADOS 9, 16 Y 23 DE JUNIO DE 2012
RECORRIDO:
LA PUEBLA DE ARGANZÓN, CASA DE LONGA
JUNDIZ
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SUBIJANA DE ALAVA
PUENTE DE MOMARIO Y MARGARITA Y LERMARDA
ZUAZO DE VITORIA
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GAMARRA MAYOR
DURANA
ALTO DE SANTA LUCIA
SALIDA: 10 HORAS DE LA CALLE LUIS HEINTZ, JUNTO A LA CATEDRAL NUEVA
LLEGADA: 13,30 AL MISMO LUGAR
PRECIO: 5 EUROS
http://www.viajesbidasoa.com/
RESERVA EN VIAJES BIDASOA,
MONSEÑOR ESTENAGA, 10

TELEFONO 945 25 93 00
PD.: Cuando, en la pelicula "The firefly", la cantante Nina Maria Azara emprende el viaje a Bayona se encuentra con la sorpresa de que cerca de Vitoria, Diego alcanza su carruaje para cortejarla durante el trayecto. Diego comenta que rehusó al duelo con el oficial francés para buscarla y confia en que Nina le dé esperanzas. Uno de los sirvientes de la posada de Vitoria, el Vellocino de Oro, es el contacto que informa a la cantante de la salida del rey Fernando VII de Madrid. Este agente añade que, en Bayona, otro agente español es un vendedor de palomas mensajeras que la reconocerá por la palabra "Vitoria".
Sacada esta postdata del libro "La guerra de la Independencia en el cine y la televisión" de Jesús Maroto de las Heras. CACITEL S.L. 2007

jueves, 3 de mayo de 2012

MUNIA, UNA ALAVESA EN ASTURIAS

Munia fue hija de un individuo llamado Lope (Lopez) y de una hija de Fruela de Cantabria. Nació alrededor del año 745.
Munia se casó con el rey Fruela I de Asturias.
El rey Fruela I la trajo de tierras alavesas para convertirla en su esposa y reina de Asturias, al mismo tiempo que estrechaba las relaciones con Álava.
Tuvo dos hijos: Alfonso II el Casto (760-842) y Jimena.
El cadaver de la reina Munia se encuentra en el Panteón de Reyes de la Catedral de Oviedo.
http://es.wikipedia.org/wiki/Munia_de_Álava
PD. Se sabe muy poco más
ALFONSO II EL CASTO
Después de la mediocridad que suponen Aurelio, Silo, Mauregato y Bermudo en el trono de Asturias, la figura de Alfonso, el hijo de Fruela, brilla en nuestra historia con luz propia y bien justificada durante 51 largos años de buen gobierno en difíciles condiciones. Si Pelayo hace nacer en Covadonga el Reino de Asturias, Alfonso II es quien lo convierte en una realidad tangible, haciéndolo renacer de las cenizas a que lo habian reducido los anteriores monarcas.
Alfonso nació, posiblemente hacia 765 o poco después, en Oviedo, tal y como él nos dice en su Testamento del año 812: "en este solar -Oviedo- en que nací y en que renacido (es decir, bautizado) viví....". Hijo de Fruela I y de la vasca Munia, tenía muy pocos años cuando su padre fue asesinado, por lo que se crió y educó con su tia materna Adosinda, esposa del rey Silo, quien a la muerte de su marido pretendió instalar en el trono a Alfonso en el año 783. Sólo que Mauregato lo echó todo a perder, y le hizo huir a tierras alavesas, de donde procedía su madre, para salvar la vida.
Alfonso II vuelve al trono en 791, cuando Bermudo tiene que abdicar tras la espantosa derrota sufrida en el Burbia, pero no terminan ahí sus problemas, ya que poco más tarde, hacia el 801, es nuevamente apartado del trono y encerrado en el monasterio de Abelania (Ablaña), del que es casi inmediatamente liberado por sus fideles, a los que manda un tal Teudis, o Tioda, cuyo nombre es muy sugeridor en otros campos.
Los primeros años de su reinado son duros, en continuos combates con el pelirrojo y fanático Hixam I, empeñado en destruir el reino asturiano como sea. Entre las campañas del cordobés hay dos que van dirigidas contra el mismo corazón del reino: Oviedo. Son las que se llevan a caboen los años 794 y 795. En la primera de ellas, dirigida por Abd al-Malik ibn Mugait, es totalmente arrasada la ciudad, con los palacios y la basilica levantada por Fruela 30 años antes; pero cuando los musulmanes se retiran, Alfonso les espera en Lutos, en el camino del puerto de la Mesa, donde pierde la vida el propio caudillo musulmán en una emboscada. Al año siguiente, Abd al-Karim ibn Mugait, hermano del anterior, destruye lo que quedaba de Oviedo -si es que quedaba algo-, pero no consigue nada más. A continuación, Alfonso contraataca, y saquea Lisboa en el 798. Y no volverán los moros a pisar nunca más la actual tierra asturiana, y limitarán sus ataques a la comarca fronteriza del valle del Ebro o a Galicia.
Alfonso II rompe también el aislamiento diplomático de Asturias, manteniendo embajadas con Carlomagno; pero su trabajo más importante se centra en el interior del reino. Definitivamente, la capital del Asturorum regnum se establece en Oviedo, ciudad fundada por su padre, y en la que él mismo ha nacido. Sobre las ruinas dejadas por los hermanos ibn Mugait, Alfonso crea una nueva Sede Regia, con la base de los dos símbolos del orden gótico que reinstaura: la iglesia y el palacio. Una nueva y magnífica basílica, consagrada al Salvador del Mundo y a los doce apóstoles, surge sobre las ruinas de la de su padre, profanada por los musulmanes. Y a su lado levanta un espléndido palacio que será el centro en torno al que girará toda su política.
Las crónicas asturianas de la época hacen resaltar esta política de Alfonso II, basada en la restauración en Oviedo de "todo el orden de los godos, como había sido en Toledo", lo que de alguna manera viene a dar una legitimidad política a quien ya la tenía por el derecho de las armas: la Monarquia Asturiana, como heredera y continuadora legítima de los reyes visigodos. Y para ello, el Rey Casto crea en su corte de Oviedo, de nuevo, las instituciones eclesiásticas, políticas y jurídicas del desaparecido Estado visigodo, si bien con las lógicas limitaciones en número y pompa; vuelven los antiguos concilios, las leyes del Liber Iudiciorum, y las reuniones de obispos, para lo que se crea la sede de Oviedo, como primada de las restantes de la España cristiana, cuyos representantes están huidos y refugiados en Asturias en su mayoría.
El renacimiento goticista se hace más palpable en lo cultural y artístico. El latín empleado en su Testamentum del 812 es sorprendentemente clásico para la época, pero aún es más importante la obra artística y arquitectónica, dirigida según parece por uno de los personajes de su Aula Regia llamado Teudis, o Tioda, que podría haber sido quien dirigió el grupo de fideles que habia liberado al rey de su encierro en Ablaña.
Gracias a los afanes de Alfonso II, en Oviedo se construye la gran basílica del Salvador, las iglesias de San Tirso y de Santullano (ésta, fuera de la ciudad entonces), el palacio real -al que adosa una magnífica capilla que hoy es la Cámara Santa-, y en los alrededores de Oviedo levanta nuevos templos como el de San Pedro de Nora o el de Santa María de Bendones. En su propio palacio se da forma a la más maravillosa joya del medievo español: la Cruz de los Angeles, que desde el año 808 se ha incorporado de tal modo a la ciudad de Oviedo, que incluso constituye su escudo heráldico.
El rey Alfonso III, cincuenta años después de la muerte del Rey Casto, diría de él: "Por mucho espacio de tiempo vivió una vida gloriosa, casta, púdica, sobria e inmaculada". Sanchez-Albornoz va más allá, y opina que " su alabada castidad implica una indudable anomalía psicofísica...". En Alfonso II el Casto parece darse un caso claro de misoginia apoyada por motivos religiosos. Es sintomático que el templo que levanta en Santullano esté dedicado a un matrimonio, Julián y Basilisa, que consagró su vida a la virginidad. Es como si buscase en la continencia sexual la paz y la tranquilidad que la vida y la política le habían negado, o como si esa castidad, que mantiene por encima de todo, fuese un rechazo inconsciente contra la brutalidad lúbrica de la época en que le ha tocado vivir y el refinamiento sexual de sus enemigos, los árabes.
Las maravillosas arquitecturas del interior de Santullano nos ponen ante los ojos lo que el Rey Casto debía de considerar una ciudad ideal; lo que es más dificil es saber si es el ideal respecto a su flamante capital ovetense, o por el contrario es la anhelada Ciudad de Dios de que hablaba San Agustín, a la que él pretende tener acceso con su casta y sobria vida. Nunca lo sabremos.
Pero su castidad trajo consigo el inconveniente de la sucesión. Cincuenta años de paz interior estuvieron en un tris de irse por la borda a su muerte, en el año 842, en la busca de un sucesor al trono ovetense.
"Protagonistas de Asturias" Ayalga Ediciones. Salinas (Asturias) 1987

viernes, 20 de abril de 2012

IGNACIO HIDALGO DE CISNEROS LÓPEZ MONTENEGRO

Nació en Vitoria en 1894
Hijo del segundo matrimonio de Ignacio Hidalgo de Cisneros Unzeta con María López-Montenegro González de Castejón, nació en la calle de la Estación. Pionero de la aviación estuvó destinado en Marruecos. Participó en la fracasada sublevación anti-monárquica de Cuatro Vientos siendo obligado por ello a partir hacia su primer destierro que compartió entre otros con Ramón Franco, Indalecio Prieto y José Mártinez de Aragón. Participó en la fiesta del primero de mayo de 1931 en Vitoria. Al comenzar la guerra civil era teniente coronel y terminó como general en jefe de la Aviación repúblicana. Colaboró con Radio España Independiente.
Poco antes de morir daba a la imprenta unas interesantes memorias desde su nacimiento hasta el final de la guerra civil que con el título de Cambio de rumbo (1977) fueron publicadas con prólogo de M. Tuñón de Lara. Dos volúmenes en los que se aprecia tres niveles diferentes y, por consiguiente, permiten tres lecturas: la personal, la sociológica y la histórica -ésta muy discutible, aunque fuera escrito por un observador privilegiado de los acontecimientos que narra-. Las tres se articulan e incluso se interfieren. A lo largo del relato, rememora su infancia y adolescencia en la capital alavesa, su ingreso en el ejército, su destino a Marruecos y la toma de Alhucemas, su experiencia personal en el Sáhara Occidental y en Melilla, su participación en la sublevación de Cuatro Vientos, el exilio parisino, los primeros años de la Segunda República, su matrimonio con una aristócrata divorciada (Constancia de la Mora Maura), agregado aéreo en la Italia bajo la férula de Mussolini, su actividad como segundo jefe del aérodromo de La Tablada... Desempeñó un papel destacado en la organización de la aviación republicana durante la contienda. A finales de 1936 ingresa en el Partido Comunista, donde llegará a ser miembro de su Comité Central.
Cuenta su versión, acontecimientos decisivos para la guerra fraticida, hasta su segundo y definitivo exilio. Largo peregrinaje que le llevó a recalar en México, y en diversos países europeos: Francia, Rusia, Polonia, Rumanía.. "Nunca ha sido mi intención escribir estas lineas, hacer un relato de los horrores que se cometieron..., pues estoy convencido de que no ganamos nada los españoles con ahondar las heridas que aquellos produjeron". En el capítulo titulado Infancia y adolescencia dedica entrañables páginas a sus primeros pasos en tierra donde viera la primera luz. El 29 de octubre de 1994 se procedió a la inhumación de sus restos en el panteón familiar del cementerio de Santa Isabel de su ciudad natal.
Murió el 9 de febrero de 1966 en Bucarest
Bibliografía
Alfaro Fournier, T. Una ciudad desencantada. Segunda parte. Diputación de Álava. Vitoria-Gasteiz, 1995
Hidalgo de Cisneros, I. Cambio de rumbo. Laertes. Barcelona. 1977. 2 volúmenes
Hidalgo de Cisneros Alonso, I. "La inhumación de los restos de Ignacio Hidalgo de Cisneros. Landazurí. (Vitoria-Gasteiz), núm 4, abril, 1995
Martínez Salazar, A. "Andanzas alavesas de Ignacio Hidalgo de Cisneros" Deia. 18-VI-1991.
Morillas, J. " Sobre Hidalgo de Cisneros y el desarrollo de las comunicaciones en el África Occidental". Estudios Africanos. Vol. IV. núm 7, (Madrid), julio-diciembre, 1989, pp. 87-95

Sacado del libro "100 alaveses" de Ángel Martínez Salazar. Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. 1999

domingo, 1 de abril de 2012

ROMANCERO PAISANO



Plaza Mayor: una historia
familiar entre alaveses
Desde sus torres, baluarte
de hornacinas y ajimeces,
amén de Fueros jurados,
la Villa cimera tiende
su vuelo, como paloma,
sobre la campiña verde.

Es primavera y ensaya
flores abril. Atardece.
Hay un rumor de sedientas
cerámicas en la fuente.
Giran ruedas de canciones
infantiles y trascienden
bellas palabras, preludio
de amores adolescentes.

Fluyen por rúas gremiales
destinados a entenderse
los barbados artesanos,
los aprendices imberbes,
en tanto que alcabaleros
alternan con mercaderes,
y el gañán ronda la siembra,
como el letrado sus leyes.

Súbito irrumpe la Posta
de campanillas alegres,
y su danza trepidante
se desmaya en el Alberge
de la Gran Plaza. Testigos
clérigos y feligreses,
al son del bronce, en el atrio
de San Miguel compadecen.

Rosas aladas ofrendan
a la Virgen de las Nieves
suplicantes voces blancas,
voces graves reverentes.
Y en la noche, un misterioso
claro de luna convierte
al romántico viajero
de soñador en vidente.

Templo y hogar, lonja y coso
de leales y aun corteses,
los que en su lucha aprendieron
a derrotar, para siempre,
la iniquidad con justicia,
con audacia al prepotente...
De "Villa-Suso" a las "Cercas"
ésta es "Victoria que vence"

Sacado del libro "VUELOS Y CELAJES. ANTOLOGÍA POÉTICA" de Luis Rey Altuna. Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. 1999

martes, 27 de marzo de 2012

MAESTRO JESÚS GURIDI

De "Preludio" a "Final" su trayectoria
se expresó en multiforme pentagrama
de notación, que un cantoral reclama,
junto a vibrantes Himnos de Victoria.

"Asi cantan los chicos"; la memoria
del que a jugar venía puso el drama.
"Mirentxu", "Amaya", "Sasibil", la fama.
Y el Maestro, la noble ejecutoria.

Su atril dignificó la melodía
popular, y el litúrgico salterio
dotó de voz coral aguda o grave.

¿Qué musa le inspiraba su armonía
polifónica? Siempre el gran misterio
de una genialidad escrita en clave.

A raiz de la desaparición, en 1961, del Maestro Jesús Guridi, escribió Federico Sopeña, Director como aquél del Real Conservatorio de Música: "Gran organista, armonizador exquísito de canciones populares, él ha compuesto también muy bella música religiosa". Hijo predilecto de Vitoria, esta ciudad conmemoró con brillantez el Centenario de su nacimiento datado en 1886. Y no sería inoportuno evocar aquí, por lo que nos afecta, el lirismo histórico de un Beethoven, en su Sinfonia Opus 91, "La Batalla de Vitoria", dedicada al Duque de Wellington.

Sóneto sacado del libro "VUELOS Y CELAJES. ANTOLOGÍA POÉTICA" de Luis Rey Altuna. Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. 1999.

miércoles, 21 de marzo de 2012

LA CARTA DE SAN JUAN

Eran las seis de la mañana del 24 de Junio del año X...
La mañana en verdad se presentaba espléndida, magnífica, precursora de un día propio de San Juan.
La antigua Gazteiz era saludada, al igual que lo había sido en los siete precedentes días, por chistularis y atabaleros, cajas y clarines, que precedidos de maceros y heraldos, caballeros éstos en briosos corceles, engalanados con morados terciopelos, en los que ostentábanse áureos escudos con emblemas de la Justicia, recorrían calles y plazas anunciando al vecindario la llegada del día solemne y memorable, por que en él había de estamparse un nuevo sello en las Reales Cédulas de sus privilegios.
Diecinueve años después de publicado por el rey don Sancho el decreto de población de NUEVA VICTORIA, era ésta desmembrada de la Corona de Navarra por voluntad expresa del citado Monarca, que sabedor, en Africa, del asombroso heroísmo de sus fieles vasallos, defensores indomables de la ciudad en un cerco de más de siete meses, aguantando en él toda serie de penalidades y sinsabores: no consintió que perecieran servidores tan leales y ordenó á don García, obispo de Pamplona, quien en compañia de uno de los nobles cercados, fueron á pedirle consejo, se hiciera al momento entrega de la ciudad al cercador.
El Castellano Monarca, queriendo también por su parte rendir homenaje de admiración á tanto heroísmo y valentía, concedió a los vitorianos todos los honores y muchos privilegios, y para perpetuarlos, añadió "que habían de durar mientras el rio Zadorra corriese hacia su centro".
Y desde entonces databa la fiesta ó ceremonia que dentro de breves momentos tendría lugar; para la cual pajes y escuderos aprestábanse á cumplimentar las órdenes recibidas de sus señores; y al efecto, daban en la limpieza la mano última á los inquietos alazanes, alisándoles el cuero afanosamente con instrumentos de aseo, hasta dejarlo como un espejo de lustroso.
Junto a otras portaladas señoriales apostábanse severos carruajes, dipuestos á ser ocupados por elegantes y aristócratas damas.
En todas partes de la ciudad se ultimaban los preparativos para la tradicional fiesta.
Minutos después de las siete, arrancaba la comitiva ya organizada frente á la Casa Consistorial.
Allí iban en primera fila los chistularis y atabaleros de la ciudad, heraldos, maceros, clarineros; y junto a alguaciles y miñones, entre el alcalde y regidores se veía á la primera autoridad de la provincia, el Justicia mayor que con su presencia quería dar mayor realce á la fiesta; seguíanle: el Sindico, portador del pendón de la ciudad, montero, ministros, secretario municipal, nobles y fijosdalgos; alguaciles, escuderos y miñones, dando escolta.
La vistosa cabalgata, entre el ensordedor estampido de los cohetes dirígese hacia San Martín de Avendaño, al pasar por cuya Iglesia, el Síndico inclina con reverencia el pendón de la ciudad.
Y tomando el camino de la Cruz Blanca, no tarda en llegar al campo de Arriaga, en donde es recibida con salvas y vítores, por inmenso público.
Sin detenerse, sigue hacia el pueblo de Arriaga, y atravesándolo, llega al margen del río Zadorra, en donde después de tomadas posiciones, hace alto.
La primera autoridad municipal, destácase del puesto que ocupara, y dirigiéndose a todos, pronuncia breve y patriótica arenga y explica la significación del acto que inmediatamente va á tener lugar.
Seguidamente, previa la correspondiente señal preséntanse las armas, revientan á millares los chupinazos, suenan con estrépito clarines y cajas, preludía el chistu los primeros compases de un himno, y mientrás tanto el Síndico, va poco á poco adelantándose hacia el rio, y en llegando á su margen, arroja al agua un papel con ademán solemne.
Las aguas siguen su normal curso. El Zadorra corre hacia su centro. La carta arrastrada por la corriente así lo pregona. El secretario levanta acta de la comprobación llevada á efecto.
Hecho el silencio, la comitiva reanuda su itinerario, hasta llegar al Templo juradero, siempre rodeada de abigarrada y entusiástica muchedumbre que la aclama sin cesar.
Alegre repica la esquila de la espadaña del citado Templo, desde que a lo lejos vislumbrose la nube de polvo que levantan los cascos de los caballos.
Un prebendado de la Colegiata de Vitoria revestido de altas vestíduras, sale á las autoridades, que ya se apean, y devuelven el saludo.
Y colocadas éstas, tras breves momentos, en sus sitiales, inmediatamente da comienzo la misa.
Durante la misa, el anciano sacerdote, vuelto hacia auditorio tan respetable, dirígele breve exhortación con palabra vibrante y acento sincero y tierno; y termina recomendando á los que nos rigen y gobiernan, para que en todo momento acudan, y acudamos todos, dice, al Dios Justiciero y recto, en demanda del acierto necesario para saber siempre aplicar en la tierra, con equidad, la justicia dimanada del Cielo, la justicia que pregonan nuestros blasones provinciales.
Terminada la misa, empréndese el regreso a la ciudad.
Ya en ella la nobleza se dirige á la Plaza de la Leña en donde ha de presenciar el Torneo que la autoridad militar dispuso se celebre en aumento de la solemnidad de día tan sealado.
Allí miden sus lanzas dos nobles capitanes, jóvenes en edad, tanto como bien adiestrados en el manejo de las armas y ganosos de honra y galardones.
Después de las doce, en el domicilio del Justicia mayor, tiene lugar un gran banquete, según antigua costumbre.
Por la tarde, celébrase una novillada en la Plaza Nueva, preparada al efecto.
Aún conservan los balcones la numeración de los palcos.
Después, en el campo de Arriaga organízase animada remería, de la que no se regresa hasta ver consumidas las últimas ascuas de las marchas ó grandes hogueras, que al igual que en la noche precedente, se encienden con profusión.
Y de las alturas, iluminadas todas por hogueras idénticas, parten orrintzis y ujujús, que cual eco no interrumpido, van recorriendo la llanada.
Publicado por "Novedades"; edición ordinaria de "El Nervión"; "La Libertad" y "La Gaceta de Alava"
Izar (1912)

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martes, 13 de marzo de 2012

ALGUNAS PALABRAS VITORIANAS

abarras: las ramas más finas y delgadas del árbol
achantarse: volverse atrás, callarse en una discusión
acuchillar: refinar la madera con el instrumento llamado cuchilla
adobería: antiguamente, edificio propiedad del concejo vitoriano para curtir cueros, suelas, etc
adoque: pieza de madera que une entre sí los cuartones
afalostes: hogueras
aguabenditera: planta, cardencha silvestra, Dipsacus silvester. Sus hojas conservan largo tiempo el rocío o el agua de lluvia. Pila de agua bendita. Hueco en la parte alta del pecho, debajo de la nuez, muy marcado en los individuos delgados
aguachirri: líquido que no ésta en condiciones. Bebida que no sabe a nada
aguantar: adelantar
alante: adelante
alberque: lavadero cubierto
alegría de la casa: planta que se cultiva en tiestos, de la familia de las begonias
alegrías: pimientos o guindillas, pequeñitos, muy picantes
aliño: ser mañoso, servir para muchas labores "Fulano tiene aliño para todo"
almucela: ropa de cama
aloló: expresión usada para dormir a los niños "Aloló, niño, que viene el coco
a dormir a los niños que duermen poco"
andador: recadero
arrapasarri: individuo vividor, despreocupado
arreo: equipo de la novia al casarse
artumenio: lío, enredo
arveja: guisante
asadurilla: asadura, entrañas cuando se trata solamente de cordero
azoque: plaza donde se hacía el mercado público
azufrador: aparato para secar las ropas y calentar la cama
babilla: barrillo que se forma cuando la lluvia cae suavemente
baceta: en el juego del tomate, cuatro cartas que se dan después de haber repartido el resto de los jugadores. Estos, si no juegan con las suyas, empezando por la mano, pueden cogerlas y descartarse una, siempre obligados a jugar con las otras tres
bachas: zapatillas ordinarias
bacín: repostero o frutero bastante hondo
banido: desterrado, deportado
banzo: costados de la escalera de mano
barbo: nombre que recibía una clase de pan
barracas: puestos o casetas que ponen en el ferial durante las fiestas de la Blanca
barraquero: vendedor en las casetas o barracas de la feria
berlaina: berraña, planta parecida al berro
berrear: llorar mucho los niños
beso: se dice cuando reciben algún golpe los utensilios de porcelana, descascarillándose
boca: petardo pequeño que hacían los muchachos con un cono de pólvora bien prensada a la que aplicaban un trozo de yesca para prenderle fuego
calandanga: botarate, calamidad
calderon: juego de muchachos
chiringa: rueda en su caja para subir y bajar lámparas
chocholua: distraido, chiflado
chopera: medida de vino en la taberna
clavo: dolor en la palma de la mano producido al jugar a la pelota
culo pollo: cosido en los calcetines
escachapobres: alguacil, persona encargada por el concejo de expulsar a los mendigos
escuchapedos: persona-niño que resguardada, está escuchando las conversaciones de los demás
fudre: vagón del ferrocarril para vino
garbancera: campana que anuncia de víspera, las fiestas de guardar
garbanzo: hombre muy alto. Vigilante alcahuete en 1936. Guardián de los faroles de la Blanca
gaztambera: requesón, cuajada
girasol: así se llama el agua oxigenada por su condición de cambiar el color del cabello
guardacamino: antiguo celador del Hospicio de Vitoria
güesque: huesque. Voz que se da a las caballerias para que vayan a la izquierda
guía: cada una de las puntas del bigote cuando se llevaba largo
guijarro: carámbano
gureso: grueso
guripa: golfo, sinvergüenza
habilitarse: alcanzar la vecindad, probando limpieza sangre, etc
herradura: pan pequeño, así llamado por su forma especial
higadazos: persona apática, lenta en hacer las cosas
hígados: al calmoso y cachetudo, suele decírsele: "¡Vaya hígados que gastas!
hilo bala: cuerda delgada
huevo loco: comestibles
jalmera: aguja de gran tamaño
jamba: listón ancho que cubre la unión de los marcos de las puertas y ventanas con la pared
jaro: estar jaro. Se dice del rio cuyas aguas empiezan a aclararse después de una crecida
jarrear: llover mucho. Cubrir de yeso las paredes
jicarada: medida
labrar: acepillar la madera
lagartona: mujer despreocupada
lamparón: mancha, generalmente de grasa, que puede tener un vestido
lapo: bofetada
lecantinas: sosadas, tonterias
ligoso: pastoso, pegajoso
litiruela: literuela
liz: cuerda delgada
madrastrona: se aplica mucho a la mujer que riñe mucho a sus propios hijos
mandado: persona a quien se encarga hacer o llevar algo
mandorrotona: mujer que manda mucho y de mala manera
mañas: lloros de los niños "Si haces mañas va a venir el coco"
marabelindo: prisma de cristal
martinico: ave, martín pescador
matacandelas: grillo hembra
meque: melindroso, sobre todo al comer
michín: gato pequeño
michino: nombre que dan al gato, especialmente al llamarle
mocho: pelado
monja: flor cerrada de la amapola, si al abrir su capullo todavía tiene los pétalos blancos
muñón: hueso que queda al terminarse el jamón o pernil
noneta: a la noneta. Llevar sobre los hombros a los niños
ochavera: aguja grande, para lana
ollaciega: hucha de barro
ovalillo: arandela de hierro
paciencia: galleta redonda, de muy pequeño tamaño
pajarada: cantidad de pajaros
pajarita: bazo de algunos animales
paletilla: paleta
palizadura: empalizada
palomas: granos de maiz que han reventado al asarlos
pan y queso de parida: llamar al pan y queso de parida Vocear ante la puerta de la casa donde ocurría un nacimiento pidiendo el pan y queso que se acostumbraba dar
panaderos: grillo macho que tiene una P en sus alas
parihuela: atadura con cinta trenzada para sujetar la paloma ciega a la paleta o paletilla
pegotes: vegetal, bardana, vulgarismo lapa
pella: postre de leche
pelona: mujer desvergonzada
pendientes de la reina: flor de la fucsia
pequeñarro: muchacho de poca estatura
peruquillo: pera de San Juan, de tamaño pequeño
pica-pica: polvos de pica-pica. Polvo del tapaculo
pintamonas: espiga con niebla o añublo con la que se persiguen los muchachos procurando manchar la cara del compañero
pirrilera: diarrea
pispás: se dice a los niños cuando acaba la comida. "Pispás. Ya no hay más"
pistola: pan largo y poco grueso, bien cocido, que se empleaba para hacer sopa
planta topera: estramonio, vulgarismo hierba topera
pochola: "¡Qué criatura más pochola!" Hermosa, sana
podón: raíz que queda casi a flor de tierra al cortar un arbusto
porretero: enredador
portal: pago por ciertos alimentos a la entrada de la ciudad
portalero: encargado de pagar el portal
poyo: hueco en la tierra para sembrar guisantes, etc.
prender: encender, no solamente las velas, lumbre, etc., sino que suele aplicarse también a la luz eléctrica
pulgarejo: vianda. "Merienda: ocho piernas de carnero con ocho pares de criadillas y pulgarexo" (Libro Tercera Vecindad de la Zapatería, 1637)
quiriqui: rizo en el pelo
quisquete: picaporte en las puertas
ranchopil: pan que lleva huevos entre la masa y solía amasarse por Pascua de Resurrección
rasponazo: herida superficial
rebenguecha: venganza
rebidada: repetición del festín de boda
recocho: tiempo pesado, tormentoso
redova: barrio en las afueras de la población
repelón: tirón fuerte que se daba a la cuerda que sujetaba al toro, obligándole a pararse, cuando se corrían novillos atados en las fiestas de la calle
repijotero: tunante, perillán, aplicado a los niños
repuña: a repuña. Tirar a voleo, al aire, monedas, almendras, etc
reusta: listón para afianzar alguna cosa
richi: pan de miga muy esponjosa
riñón: alubias de riñón. Caparrón de grano corto y redondeado
riñonada: chuleta de riñonada. Chuleta que se saca de la parte donde terminan las costillas del ganado
rizos: virutas que salen al cepillar la madera
roseta: atadura sencilla que se suelta tirando de uno de sus extremos
sabandija: lagartija
Sacamantecas: El tristemente célebre criminal que fue ajusticiado en Vitoria, sirve hoy para asustar a los niños "Que viene el Sacamantecas", les dicen como otras veces: "Que viene el morroco"
sagaz: persona glotona
salgue: cereal, cebada, avena, que se siega en verde para pienso del ganado
soja: hoja en las monedas
subibaja: cigoñal
sumidillo: granos de cereal que han quedado ruines por haber secado rápidamente
"Trigo sumidillo,
damos al pastor.
trigo sumidillo,
lleno de tizón"
surgetear: sobrehilar una prenda de vestir
tablón: borrachera
tata: niñera
tato-a: hemano pequeño
teces: nervios, orillos de la carne comestible
teguillo: listón de pino que se emplea para cielo raso de las habitaciones
tejador: vasija plana
testigo: poste de madera que se pone en las obras para indicar peligro
tiragomas: tirador, tirabeque
venaca: instrumento de pesca que consiste en un palo largo y la remanga o un saco en su extremo, que suele usarse cuando está el río turbio
vico: hoyo para jugar. Juego que consiste en introducir en el hoyo o vico huesos de albérchigo o cacurretas, siendo varias las formas de ganar o perder según la cantidad que entra en el vico
volandero: fruto o semilla del arce
zamarrada: enfermedad grave
"VOCES ALAVESAS" Gerardo López de Guereñu Galarraga. Euskaltzaindia. 1998

sábado, 10 de marzo de 2012

EL HOSPICIANO

¡Pobre Emeterio! Huérfano, sin más amparo que el de la Providencia, que en forma de Hospicio, apenas vino al mundo, le recibió en su seno; siendo confiado al cuidado de las buenas Hermanas, ángeles de caridad, que endulzaron las horas de su infancia y enjugaron las lágrimas de sus rabietas y congojas. Aquellas Hermanas a quienes llamó madres á impulsos de su corazón noble, porque en él supieron sembrar sentimientos de honradez y bondad, y lograron, con su cariño, que el pobre expósito, no sintiera la nostalgia de aquel otro cariño, que su triste sino privóle para siempre.
Hasta que llegó un día, ¡con qué pena lo recordaba! en que tocóle el turno, y fué sacado del Hospicio por un aldeano que le llevó a su casa, y le empleó en menesteres á que no estaba acostumbrado; y sufrió malos tratos, y pasó hambre, y aguantó desprecios; resignándose siempre a todo, como le habían enseñado aquellas Santas Madres, á pesar de ver á cada momento que, mientras para él todo se volvían abrojos y espinas, el hijo de sus amos, era colmado de caricias y mimos á todas horas, en su presencia.
Pasaron los años y el hijo de la casa habíase hecho mozo, comenzando también a mandorrotear al hospiciano, por si fuera poco lo que sus padres le hacian sufrir, no recatándose de despreciarle y humillarle, aún delante de otros compañeros del lugar; siendo ya esto como la gota que rebasando la medida, hizo al expósito adoptar la resolución, que llevó a cabo, de salir cuanto antes de la casa y largarse á la ventura por el mundo.
Así, pues, poniendo tierra de por medio, mendigó una caridad de puerta en puerta, recibiendo unas veces un mendrugo, y las más un desaire.
Llamarónle vago, haragán, maltrabaja. ¡Pidiendo a sus años! ¡Y con los dos brazos que llevaba pendientes de aquellos hombros!
¡Qué más hubiera querido sino poderlos emplear! ¿Por qué no había vuelto al Hospicio?¿Acaso no fue precisamente, por evitarse la vergúenza de que nadie pensase, ni en chanza, que intentaba comer el pan bobo? ¿ Tenía culpa de no saber oficio alguno? Porque fuera joven, ¿iba a dejarse morir de hambre? Proporcionárale alguien ocupación que estuviese á sus cortos alcances, como lo anhelaba su voluntad sin límites, y viérase entonces cómo nadie le iba en zaga en cuanto al cumplimiento de su deber se relacionara.
Harto ya de contestar con estos razonamientos á las constantes letanías; sobrado como estaba, de ganas de encontrar lo que con tanto afán buscaba por todas partes, trabajar á fin de no deber a nadie nada; dió al fin con una casa, en la que acaba de marchar el criado, por haber cumplido el ajuste y no convenirle continuar en la misma, siendo sustituido por el hospiciano.
El buen Emeterio, había logrado su deseo más ferviente.
Además, en la nueva casa no había chicos con quien regañar, ya que el personal de la misma, lo constituian solamente el matrimonio y la única hija de éste.
Se portaba bien, y de ello eran pruebas evidentes, las ponderaciones de sus amos, "rara avis"
El expósito, se amañó pronto a las costumbres de la casa, estudió el carácter de sus patrones, y no tardó en adivinar su flaco.
Llegada la hora de ajustar cuentas, estando al tanto de la roñeria del amo y de que en todas partes hay que sufrir por algún concepto, no quiso mostrarse exigente, prefiriendo dejar correr la bola, pensando en que ¡quién sabe! si con el tiempo, había de llegarle ocasión de resarcirse con un enlace ventajoso, que esto corría ya de su cuenta, pues de menos nos hizó Dios, y el primero no había de ser.
El desinterés aparente del crisdo, aumentó el interés del amo, por conservarlo, y no tardó aquél, con su excelente comportamiento, en hacerse querer como hijo.
Lo restante, sólo fue cuestión de tiempo, y vino por sí de buena ley, como redado.
A su tiempo, recibió Emeterio, el consentimiento favorable de la Junta del Hospicio de Vitoria, así como la propina con que á los expósitos obsequia en casos tales la Diputación alavesa.
Cuando el hospiciano viose dueño de su casa y jefe de una familia, elevó su corazón al Cielo, en plegaria de acción de gracias.
Y recordando, por su nacimiento, cómo él fué victima inocente de malas pasiones, hijas acaso, de una ineducación moral, tuvo buen cuidado de infiltrar en sus hijos aquellas enseñanzas que él recibiera en el Hospicio, las mismas que llegaron á hacer de él un hombre honrado.
IZAR 1912 Publicado en "Heraldo Alavés"

sábado, 3 de marzo de 2012

POESIAS VITORIANAS

AL PATRÓN DE ALAVA
¡A ti!, Prudencio insigne, gloria nuestra;
patrono de este suelo, que te ha dado
humilde cuna, y de su esencia ha hallado
en tu virtud y tu candor, la muestra.
Apóstol de tu iglesia, la maestra,
fuiste, quien defendiera denodado
la causa de Jesús, cuyo reinado
triunfar hiciste siempre en la palestra.
Yo te pido ¡gran Santo!, puesto que eres
el que alcanzó, contra el error, victoria;
alcances hoy la PAZ de aquestos seres
que devotos bendicen tu memoria.
¡Patrón de Armentia, muestra que los quieres!
¡Oh gran Prudencio, alcánzanos la Gloria!
J. Izarra (Izar)
Publicado en 1904 en "Heraldo Alavés" y reformado en el libro "CUENTOS ALAVESES (O LO QUE SEAN)" de IZAR (1912)
¡MI PAIS!
Desde los picos de Amboto
hasta las cumbres de Arcena,
desde el confin de Toloño
hasta de Urbasa la Sierra,
se extiende la gran llanura
orgullo y prez de la Euskeria,
el pais del "babazorro",
la sin par tierra alavesa.
Multitud de torrecillas
ocultas por la floresta,
pueblan sus espesos montes
cual rebaño de gacelas;
arroyuelos juguetones
por entre valles serpean,
y fertilizan el bosque,
y murmurando, se alejan.
Acá y allá, los zagales
sus rebaños apacentan,
desde que al amanecer
toca al Angelus la Iglesia;
y en el collado, la flauta
produce tiernas endechas,
y un alegre tilinteo
se percibe entre la selva.
El trino del ruiseñor
dulce armonía semeja
que entusiasma al labrador
y ameniza su faena;
y allá en la lejana Iglesia
severo esquilón voltea
invitando á la Oración
cuando el crepúsculo empieza.
Con el clásico atabal,
el chistu canta proezas
en todas las romerías
que en el valle se celebran;
y en los montes repercuten
las mil cadencias guerreras
que entre irrintzis y ujujús
lanza en su fiesta, la aldea.
La raza del alavés
es raza de lucha y guerra,
su valor fué acreditado
en muchas hazañas épicas;
no le arredran los peligros,
no sabe lo que es vileza,
á Dios dá lo que es de Dios,
y al César lo que es del César.
De su blasón, la Justicia
contra el malhechor, es lema;
la honradez, la cortesía
son sus timbres de nobleza;
hacer bien es su costumbre,
que obrar mal lo tiene á mengua;
es religioso, creyente,
emprendedor, de conciencia.
A La Blanca, el vitoriano
gran devoción le procesa;
siempre la invoca con fé,
le dedica culto y fiestas.
Y... Ella desde su altar
nos preside, nos gobierna,
protege á la capital
cual guardiana y madre tierna.
Los ancianos del país
á los jovenes enseñan
á amar las tradiciones
y á su milenaria lengua,
á progresar, á vivir,
á labrar la fértil tierra
para hacerla producir
y que aumenten las cosechas.
Y las mujeres de aquí
son dechados de belleza,
religiosas, ilustradas,
siempre fieles compañeras;
amamantan á sus hijos
en el tesón y entereza,
y les muestran como ejemplo
á San Prudencio de Armentia.
En fin ¿á que proseguir...?
No hay nada como mi tierra;
porque es la tierra alavesa
paleta para el pintor,
lira para los poetas
buril para el escultor.
¡Llanada de mis amores,
mil veces bendita seas!
IZAR (1912)

miércoles, 22 de febrero de 2012

BIBAT MUSEO DEL NAIPE





Antes era una carpinteriaPALACIO BENDAÑA1910 postales del museo del naipe

BARAJA CHINA

JUEGO PARA MAH-HONG, 138 CARTAS

SIGLO XIX

BARAJA ESPAÑOLA

AÑO 1570


BARAJA INGLESA

ESCUDOS DE LA NOBLEZA BRITÁNICA

AÑO 1688


TAROT ITALIANO

DEL GRUPO "VISCONTI-SFORZA"

FINALES DEL SIGLO XVI

domingo, 19 de febrero de 2012

 
ga.js