miércoles, 12 de junio de 2013

ESCENARIOS DE LA BATALLA

Los actos de conmemoración de la Batalla de Vitoria comenzarán el viernes 21 de junio, en La Puebla de Arganzón, donde se montará el campamento aliado. Allí, dos centenares de recreadores montarán un campamento y realizarán unos escarceos por el pueblo. A la mañana siguiente, un tren partirá  a las nueve de la mañana de la estación de Vitoria con otros combatientes a bordo.
Los ciudadanos que lo deseen les podrán acompañar. El viaje de ida les costará un euro.
Al filo del mediodía estallará la primera batalla junto al Zadorra. Durante 100 minutos casi medio millar de soldados se batirán a muerte ante la presencia del público.
A las 19,30 las tropas aliadas entrarán por el bosque de Armentia y tratarán de sorprender a los soldados franceses concentrados junto a la basílica. En torno al río se desatarán ls hostilidades y se celebrará la simbólica arriada de la bandera francesa y la izada de la enseña española de aquellos días.
Ya el domingo, a las 12,30, los 430 actores, distribuidos en los distintos ejércitos, se concentrarán en la estación de Renfe y desfilarán por la calle Dato, conectarán con la calle Mateo de Moraza y a través de esta calle entrarán en la Plaza Nueva, donde serán recibidos por la Asociación Histórica Vitoria 2013. Allí se les hará entrega del espadín y las condecoraciones correspondientes.
Un total de siete países estarán representados por los diferentes recreadores: Francia, Portugal, Alemania, Holanda, Reino Unido, Irlanda y España; y los actores provienen de Gipúzkoa, Burgos, León, Asturias, Galicia, Zaragoza, Girona, Valencia, Málaga, Bailén, Jaén y Madrid.
Para ver más, ir a http://www.noticiasdealava.com/2013/06/09/sociedad/prestos-para-el-combate
y http://www.elcorreo.com/alava/v/20130609/alava/guerra-20130609.html
Información sobre actividades en La Puebla de Arganzón http://www.lapuebladearganzon.es/

lunes, 15 de abril de 2013

"LA BATALLA DE VITORIA" SEGÚN BECERRO DE BENGOA

LA BATALLA DE VITORIA
21 DE JUNIO DE 1813
En colosal retirada
vienen las temidas tropas
de Napoleón el invicto,
cuya suerte á su fin toca.
El intruso rey José,
que sostiene su corona
en el aire del acaso
con el humo de la pólvora,
como jefe que no manda,
como soldado que estorba,
al frente de sus legiones
francesas, rápido toma
el rumbo de Francia, viendo
que le hostigan las victorias
de lord Wellington, aliado
de la nación española.
Llega a la llanura de Alaba,
y, á lo largo del Zadorra,
desde La Puebla á Mendíbil
sus divisiones coloca,
con el mariscal Jourdan
que es el caudillo de todas.
En tanto, por Berberana
Guibijo y Arcamo asoman
los aliados, con lord Wellington,
que á los franceses acosa.
En Subijana los jefes
de su ejército convoca,
y al ilustre Alaba encarga
que el plan de ataque proponga,
pues no hay quien cual él, el campo
de la batalla conozca.
Se acepta su pensamiento,
y, en cuanto brilla la aurora,
del nuevo esperado día,
que hará famoso la historia,
Morillo ataca á La Puebla
y el alto de Arganzón toma,
contra el conde de Gazan,
que con tres legiones choca:
contra ingleses y españoles,
entre los bosques y rocas
de El Boquete y Subijana,
que al fin vencido abandona.
En tanto el inglés Graham
y Giron, y Pack y Longa,
desde Murguia acometen
contra el paso del Zadorra
por Abechuco y Araca
y Gamarra, en horrorosa
embestida, que resiste
por espacio de seis horas
Reile, el conde, insigne jefe
de las imperiales tropas.
Forzados ambos estremos,
Wellington el centro corta
por Villodas y Tres Puentes
y Mamario, y desaloja,
bajo mortifero fuego
de acometida heróica
de Jundiz á los franceses,
alto de eterna memoria,
donde cincuenta cañones
pusiera Tirlet ahora,
tarde y sin fruto, amparando
al rey José y á su escolta
que en Ariñez, con Jourdan,
al contemplar la derrota,
ciegos, en su aturdimiento,
al escaparse, provocan
la completa retirada
de las huestes napoleónicas.
Incomparable espectáculo
entónces se desarrolla,
y ante los ojos atónitos
de los pueblos y las tropas.
Las nieblas, hácia las cumbres
de la sierra, el rumbo toman;
brilla el sol, y las columnas
de humo, formando coronas,
entre el resplandor siniestro
de las mortiferas bocas
suben, y permiten ver,
en los sembrados y lomas,
cuál marchan los batallones
guiados por la victoria,
con sus pintorescos trajes,
con sus armas ostentosas,
sus desplegadas banderas
y sus cánticos de gloria.
A escape los escuadrones
los estensos campos cortan,
contra la linea lanzándose,
donde el francés se amontona.
Vomita la artilleria,
con furia vertiginosa,
constante fuego, empujando
á los que van en derrota.
Arden pueblos y sembrados
y entre las llamas y sombras
se ven cruzar los furgones
enemigos; se desbocan
sus tiros, ruedan al suelo
y, en confusión espantosa
los soldados se dispersan,
con los vencedores chocan,
y al belicoso alarido
de los que matan ó lloran,
únense el terrible estruendo
de la explosión de la pólvora,
y el toque de los clarines,
y las voces poderosas
de los jefes, y los ecos
de los himnos de victoria,
que entre las gentes aliadas
doscientas músicas tocan;
y este gran rumor confúndese
con el que á lo lejos brota
del ejército vencido,
que cual la mar tormentosa
brama y se agita, formando,
en la ámplia llanura toda,
este cuadro, un gran infierno
que nuestro triunfo corona.
En medio del panorama
guerrero que tanto asombra,
circuida de humo y fuego
se alza la noble Vitoria.
Pensando en la triste suerte
que habrá de correr ahora,
por el temor del encono
de las fugitivas tropas,
y de la furia inclemente
de las huestes vencedoras,
que haran horribles estragos
en el pueblo, unas tras otras,
Alaba se pone al frente
de un regimiento, en buena hora,
cruza el peligro, se lanza
por las veredas más cortas
á la ciudad, entra en ella,
á los franceses arroja,
sus restos acuchillando
en las calles y en la ronda,
é impide que los ingleses
luego, á la ciudad se impongan.
El, el caudillo inmortal
que preparó la derrota
del rey José, él, cual buen hijo
logró salvar a Vitoria.
Sus paisanos le saludan
con frenesí, y le coronan
con la aclamación ferviente,
que en sus pechos se desborda.
A lord Wellington recibe,
al terminar la derrota,
al frente del municipio
y de la población toda.
Ambos caudillos, cumpliendo
vieja promesa amistosa,
ántes de buscar descanso
á tanta fatiga y gloria,
á saludar se dirijen
á la que ha de ser esposa
de Alaba, á la ilustre dama
doña Loreto de Arriola.
¡ Cuadro imponente el que ofrece
por la tarde la anchurosa
llanura, donde aún retumban
los tiros de la derrota!
Entre los rastros de sangre,
que el suelo á trechos coloran,
entre los informes grupos
de muertos, que se amontonan,
en los desechos sembrados,
en las altas y en las hondas
revueltas de los caminos,
hay huellas de la espantosa
jornada, que ha decidido
de la suerte de la Europa.
Véase allí tres mil cadáveres,
de unas naciones y otras;
ocho mil pobres heridos
urgente socorro imploran;
ciento cincuenta cañones,
con sus armaduras rotas,
desde Betoño á Arlanban
el ancho camino estorban;
mil furgones atestados
de despojos, que destrozan
los soldados vencedores,
que el rico botín se apropian,
esparcidos por los campos
yacen, y entre ellos las joyas
del arte, á España usurpadas
en pedazos se recobran.
Centenares de familias
fugitivas, su congoja
muestran al ver que los suyos
por fuerza les abandonan.
Muchas, que ayer eran ricas
se encuentran pobres ahora,
y en cambio, á pobres de siempre
hace ricos la victoria.
Su bastón de Mariscal,
perdió José en la derrota,
que á la Inglaterra lord Wellington
manda, cual timbre de gloria.
En cambio á su vez, recibe
como premio, la gran honra,
de Feld-mariscal y el título
de duque, y rentas cuantiosas.
A Alaba su gratitud
demuestra tambien Vitoria
con repetidos obsequios
que su gran mérito abonan.
El gran caudillo alabés,
en la campaña más glorias
conquista, hasta que la Francia
demanda una paz honrosa.
Por él España los cuadros
del gran Rafael recobra;
á nuestra patria en Holanda,
de una manera ostentosa,
á espensas de su dinero,
que es pobre su nación propia.
Amigo de los principios
modernos, sufre la odiosa
persecución, que en la Córte
y en su pueblo se provoca
por ruines émulos suyos,
que cual ingratos se portan
al pagarle el bien que hiciera,
con el mal que le ocasionan.
Es en las Córtes modelo
de los ardientes patriotas;
desterrado obtiene honores
de las gentes poderosas
del extranjero, que rinden
digna justicia á sus glorias.
Embajador al arder
nuestras civiles discordias,
contiene las hecatombes
sangrientas que nos deshonran,
oponiendo al "no hay cuartel",
la humana misericordia.
Ministro, con los más célebres
nombres, que apunta la historia,
en los tiempos más difíciles,
secunda grandes reformas.
Y modesto, y sin los títulos
de aristocráticas pompas,
querido y muy respetado
en su ancianidad dichosa
vivió en la ciudad, que guarda
sus restos altiva ahora,
honrando al gran general
que preparó la derrota
del rey José; y al buen hijo
que salvó un dia á Vitoria.

Sacado del libro "Romancero Alabes" de Ricardo Becerro de Bengoa de Editorial MAXTOR

sábado, 13 de abril de 2013

CURIOSIDADES EN LA CUCHI

A la entrada de la calle Cuchillería había un palacio de Ladrón de Guevara donde hoy se encuentra el bar El Rojo. En la batalla de Alviar, en la que mataron a los Reyes de Navarra, este señor tuvó el arrebato de abrirle la tripa con un cuchillo a la reina, que yacía en el suelo embarazada, le sacó al bebe y se lo llevó para criarlo. Esta criatura se convirtió en Sancho Abarca, el fundador de Laguardia.
Un poco más adelante, en la Casa del Cordón vivía la familia Sánchez Bilbao. Pedro, el cabeza de familia, fue desenterrado, excomulgado y quemados sus restos en hoguera pública por cristiano judaizante. Su hija, María Teresa, conocida como "la degollada", fue asesinada por su marido, que una vez apresado se salvo de ir a las galeras enviando a un pobre infeliz en su lugar.
Sacado del artículo "Vitoria de Leyenda" de la revista Aktual Araba de Abril del 2013.
Animo a hacer la visita guiada nócturna con salida de la Plaza de España.

domingo, 7 de abril de 2013

EL MENTIRÓN O EL ESPOLÓN

EL PRIMER JARDIN PARA SOLAZ DE LOS VITORIANOS
 En los años 70 del siglo XVIII el Ayuntamiento de Vitoria ordenó la repoblación de un terreno, con la colaboración de la Bascongada, para hacer un paseo para los vitorianos. Este terreno se hallaba situado frente al extinguido convento de Santa Clara. Aquel paseo recibió el nombre de El Espolón y/o El Mentirón y hoy lo situaríamos donde está el bar El Mentirón. Ese fue el lugar de esparcimiento de los vitorianos hasta el año 1820 que por su deterioro el Consistorio compró terrenos a las Clarisas y comenzó los trabajos de La Florida.
La Real Sociedad Bascongada logró conservar viveros de arboles hasta finales del siglo XVIII. En 1792 Manuel de Echanove solicitó a estos viveros arboles para poner en el camino real que comunicaba Madrid con Francia a su paso por Vitoria. Fueron puestos 1238 árboles y muchos están en lo que hoy conocemos como El Prado.
Sacado de la revista "La Hornacina" de la Cofradía de la Virgen Blanca del año 2012

domingo, 3 de marzo de 2013

VITORIA........ HACE AÑOS

CONVENTO DE SANTO DOMINGO 1910-1918
CANTÓN DE ANORBIN 1940
PLAZA DE ALDAVE 1955
CALLE VICENTE GOICOECHEA 1955
ZAPA 1960
CALLE PRADO 1900
VIRGEN BLANCA NEVADA
VIRGEN BLANCA 1955
CRUCE INDEPENDENCIA Y FUEROS , AL FONDO DESAMPARADAS 1959
CALLE LA PAZ 1959
CALLE OLAGUIBEL 1959
MARIAS 1962
EL MUNDO MEJOR
EDUARDO DATO 1920
ALFONSO XIII EN LA CALLE DATO 1925
CORPUS 1920-1930
JARDIN DEL PALACIO DE LOS ALAVA 1900-1930
DELANTE PALACIO MONTEHERMOSO 1958
VIRGEN BLANCA 1955, CAMBIANDO CROMOS
VIRGEN BLANCA 1900
ALAVES-ATLETICO DE MADRID 0-0 1956
ESTAS FOTOS SON DE ALBERTO SCHOMMER KOCH, LORENZO ELORZA, ANTERO PEDRO GONZALO BUSTO Y GERARDO LOPEZ DE GUEREÑU

jueves, 14 de febrero de 2013

AVIACIÓN EN VITORIA

El primer aeródromo que tuvo la capital alavesa fue el campo de Lakua con los vuelos del primer avión  construido enteramente en España (1909) y del primero alavés (1910), según el libro de Andrés Sebastián y Luis Utrilla, "Historia de los aeropuertos de Vitoria"
El 16 de junio de 1889, en la plaza de toros, el valiente piloto valenciano Antonio Martínez Latur (Milá hijo) que se ganaba la vida con espectáculos de globos aerostáticos tuvo un percance al iniciar el vuelo y chocar con el tejado. Vitoria lloró su muerte y siempre le recordó con unas coplillas que en su día recogió Pio Baroja en su novela "El cura de Monleón".

El aeropuerto de Salburua se estreno el 29 de septiembre de 1935 y se llamó de José Martínez de Aragón, piloto legendario impulsor del aeródromo y murió en un accidente de aviación poco antes de su puesta en marcha.
La Guerra Civil deja una huella imborrable en la nueva instalación. Se sigue utilizando el campo de Lakua para aviones como los Breguet XIX pero es en Salburua donde la Legión Condor instala su centro de operaciones cuando se inicia la ofensiva franquista del Frente Norte entre marzo y julio de 1937. Desde su pista salieron una parte de los bombarderos que arrasaron Durango y Guernika.
De allí partió la avioneta inglesa que llevaba al frente de Segovia al General Emilio Mola, el gran muñidor del golpe de estado contra la República. Murió en un accidente en el monte Alcocero (Burgos) en 1937.
Iberia nació en 1927 y reinició sus servicios aéreos en agosto de 1937 con una línea que abrió la ruta Tetuán , Sevilla, Cáceres, Burgos y Vitoria. Sus aviones eran los famosos Junkers Ju-52 alemanes, usados indistintamente para el transporte de viajeros y para bombardeo. Tras la guerra, se cambió el nombre del aeropuerto en memoría del general golpista. La línea Madrid-Vitoria se inauguró en julio de 1952 con un Bristol 170 de Aviaco, con capacidad para 56 pasajeros.
La rentabilidad del aeropuerto siempre ha sido nula y sólo la creación del aeroclub Heraclio Alfaro le dio una actividad permanente y mantuvo viva la pasión por volar. Apareció en 1953 con motivo del homenaje que toda la provincia brindó al mejor piloto y constructor de su historia.

Las prácticas de pilotaje se hacían en Salburua y aquí aterrizaban los DC3 "Dakota" de la Segunda Guerra Mundial. Todos los vuelos comerciales necesitaban que se cerrará la carretera nacional N-1 con el paso a nivel que vigilaba Delfín.
El 16 de febrero de 1980 se inauguró el Aeropuerto Internacional de Foronda con muchas expectativas y pocas realidades
Éstos son unos pequeños recuerdos sacados de EL CORREO del 19 de abril de 2009 de un artículo de F. Góngora, y algunos comentarios personales
 
ga.js